Estos son días extraños. Pasemos por donde pasemos, los anuncios, promociones y ofertas varias nos atacan sin piedad. La llegada de la Navidad es inminente, aunque muchos se empeñen en vendérnosla desde que finalizara el puente de Todos los Santos. De un día para otro desaparecieron las imágenes de cementerios abarrotados de flores y llegaron las luces de colores, las alfombras rojas y los oropeles brillantes. Centenares de peleles (Papás Noel los más, Reyes Magos los menos) trepan ya por las fachadas y balcones de nuestras calles, señal inequívoca de que la “magia de la Navidad” llama ya a nuestras puertas. Llega el momento de encomendarnos a San Corte Inglés para acertar con el regalo para nuestra cuñada, recorrer todos los centros comerciales para encontrar el dichoso muñeco que la niña pide con desesperación y rezar para que la cena de Nochebuena sea perfecta. Qué bella es la Navidad.
No se confundan, la Navidad es mi época preferida del año. Muchos de los que considero los momentos más felices de mi vida han tenido lugar durante esta festividad. Guardo el bello recuerdo de las tardes de Nochebuena cantando villancicos de puerta en puerta a las personas mayores del pueblo, tiritando de frío; la emoción de la espera en la cabalgata de Reyes; la ilusión de los regalos que Sus Majestades de Oriente dejarían esa noche… Uno de mis recuerdos preferidos es el del Concierto de Navidad de la banda de música de mi pueblo. Cada año, los niños que aspirábamos a formar parte de la banda acudíamos con nuestro conjunto blanco y azul marino y una velita en la mano. Nuestro cometido era el de alumbrar a los músicos mientras hacían sonar Noche de paz, acompañados de nuestras vocecillas. Gracias a Dios hay cosas que nunca cambian, y en los pueblos menos, y el pasado sábado pude cantar, un año más, el popular villancico en el Concierto de Navidad de mi banda, pero más crecidita y sin vela.
Una de las razones por las que este concierto me resulta tan especial es que la banda consigue reunir a casi toda la población por un sólo motivo: el disfrute de la música. Desde sus inicios, la música ha sido capaz de mover multitudes y dirigirlas hacia un lugar común, ya fuera al campo de batalla o a un multitudinario estadio de fútbol para ver a la estrella de turno. De todos es conocido que la industria musical mueve millones de euros, pero son los actos como el que acabo de mencionar los que demuestran que la música es más que un puro instrumento comercial. Cada vez más, la música mueve a miles de personas hacia fines mucho más constructivos que rebasar el millón de ventas, y tanto los artistas mundialmente conocidos como los conjuntos de barrio nos exhortan a mirar más allá de nuestras propias necesidades. La música, como mensajera de los sentimientos, apela a nuestra emotividad y nos incita en la búsqueda de mejores valores para llenar nuestras vidas, y la solidaridad para con los más necesitados cobra cada día mayor importancia en ellas.
Es por esta razón que, cuando veo iniciativas como las del Centro UNESCO de Valencia, que ha organizado un Concierto de Navidad en beneficio de la ONG Delwende, veo signos en la sociedad de lo que yo considero que es la auténtica Navidad. La tarde del 20 de diciembre las voces del coro Lex et Gaudium del Colegio de Abogados de Valencia llenaron la capilla de San Pablo del Instituto Lluís Vives, y por sólo cuatro euros los asistentes pudieron participar en la dotación de un centro médico social en Atakpamé, Togo, para luchar contra el SIDA. Para muchos, no será otra cosa más que una colaboración con un compañero o vecino demasiado pesado. Para otros, significará la esperanza de una vida mejor. Y para unos pocos, será la señal de que la Navidad ha llegado por fin a su casa.
La Navidad es mi época preferida del año, y creo que ya es momento de que la deje entrar. Como cada Nochebuena desde hace más de quince años, cogeré mi guitarra y la pandereta, y ataviada con el abrigo más gordo que encuentre y la bufanda más calentita, recorreré las calles de mi pueblo, cantando de puerta en puerta. Tan sólo espero que, también como cada año, la música que salga de mí mueva a unos cuantos para alegrar ancianos corazones con ganas de sonreír.







1 comentarios:
Merry Xmas para ti, y que sigas cantando y escribiendo todo lo que tu garganta y articulaciones te dejen, xD
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